La peculiar belleza y la forma intrigante de este cañón ha hecho posible la creación de leyendas en torno a él. Muchas de estas historias se han conservado hasta hoy. Entre ellas destacan especialmente la leyenda del agujero de la novia, la de la cascada del amor y la de las huellas de San Abaz Ali.
LA LEYENDA DE LA CASCADA DEL AMOR
La leyenda local dice que “Ujëvara e Dashurisë” recibe ese nombre por un trágico suceso romántico: allí, en lo alto de la cascada, dos jóvenes enamorados compartieron su primer beso. Pero el destino intervino: la joven resbaló y cayó al abismo hacia el río profundo. El joven saltó tras ella, intentando salvarla. Ambos murieron en la caída, abrazados, llevados por las aguas del río Osum.
La leyenda del “Agujero de la Novia” (Bride's HOLE)
La primera leyenda del cañón del Osum cuenta el destino de una joven que iba a casarse en contra de su voluntad, obligada a seguir las viejas tradiciones. Cuando la comitiva regresaba de la casa de la novia, situada en una aldea, la muchacha confesó su desdicha, pero nadie prestó atención a sus palabras. Entonces decidió huir.
Suplicando a Dios, se dirigió a la roca del cañón:
—“Ábrete roca… sálvame de la vergüenza que me atormenta.”
La roca la escuchó y se abrió al instante, revelando una hendidura. La novia saltó del caballo en el que viajaba y se ocultó en el interior. La comitiva regresó al pueblo sin ella, y nunca más se supo de la joven, que quedó para siempre protegida en aquel lugar.
Más tarde, ese agujero se convirtió en sitio de peregrinaje para las mujeres que no podían tener hijos, pues se consideraba un lugar sagrado capaz de ayudarlas.
La leyenda de San Abaz Ali. Gjurma e Abas Aliut
La segunda leyenda está vinculada a las extrañas formas creadas por la disolución de la caliza en el agua. Estas figuras se asemejan a la huella de un caballo y de un murciélago, y se encuentran cerca de la aldea de Dores, a unos 5 km de Çorovodë.
Según la tradición, son las huellas de San Abaz Ali, que llegó desde Karbala hasta Tomor montado en su caballo blanco. El santo habría volado y dejado su marca en la losa de Kajca, desde donde partió nuevamente hacia el monte Tomor. Hoy en día, los creyentes bektashíes invocan a San Abaz Ali para encontrar paz en sus almas.
Gjurma e Abas Aliut” en albanés significa “la huella de Abas Ali”. Se trata de una formación natural en el Cañón del Osum. Son marcas en la roca caliza que, por su forma, recuerdan a una huella de caballo o incluso a la de un murciélago. La tradición popular las identifica como la pisada milagrosa de San Abas Ali (Abbas Ali), un santo muy venerado por la comunidad bektashí en Albania.
Los bektashíes son los seguidores del bektashismo, una orden sufí mística dentro del Islam chií (rama chií, corriente sufí).
📖 Origen e historia
- Fundada en el siglo XIII en Anatolia por Hacı Bektaş Veli, un místico y derviche turco.
- Se expandió en los Balcanes durante el Imperio Otomano, sobre todo entre los albaneses, pero también en Turquía, Grecia, Macedonia del Norte y Kosovo.
- A lo largo del tiempo, el bektashismo se distanció de la ortodoxia islámica, adoptando un carácter muy sincrético, tolerante y esotérico.
🌙 Creencias principales
- Se basan en la veneración de Alí (primo y yerno del profeta Mahoma) y los Doce Imames del chiismo.
- Gran devoción por Abas Ali (Abbas ibn Ali, nieto de Alí y mártir de Karbala).
- Fuerte influencia sufí: espiritualidad interior, simbolismo, amor universal, respeto por la naturaleza.
- Rituales menos estrictos que en otras ramas del islam:
- No siempre siguen la oración formal cinco veces al día.
- Las ceremonias pueden incluir música, canto y poesía mística.
- Son conocidos por su apertura hacia otras religiones y culturas.
🌍 Situación actual
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Albania es hoy uno de los principales centros del bektashismo. De hecho, la sede mundial de la Orden Bektashí se encuentra en Tirana desde 1930 (tras la represión en Turquía).
- En Albania, muchos musulmanes se identifican culturalmente con el bektashismo, incluso sin practicarlo de manera estricta.
- Los bektashíes celebran peregrinaciones en lugares sagrados como el Monte Tomorr, donde veneran la presencia espiritual de Abas Ali.