Una de las cosas que más sorprende al navegar por el río Oulankajoki, en pleno corazón del Parque Nacional de Oulanka, es el color del agua. A simple vista, puede recordar al tono de la Coca-Cola, con reflejos rojizos y oscuros que contrastan con el verde intenso de los bosques y el blanco de las espumas en los rápidos.
Pero, a pesar de su apariencia, el agua es increíblemente limpia y de gran calidad. Este color tan característico se debe a la alta concentración de taninos y otros compuestos orgánicos disueltos, que provienen de la descomposición natural de la vegetación de los bosques boreales y turberas que rodean el río. Cuando las lluvias y el deshielo arrastran esta materia orgánica hacia el cauce, el agua adquiere ese tono ámbar oscuro, típico de muchos ríos de la región de Laponia y Karelia.
Es importante remarcar que, a pesar del color, el agua es potable en muchos tramos y mantiene un altísimo nivel de pureza. El Oulankajoki nace en zonas prácticamente vírgenes, sin contaminación industrial ni agrícola significativa, lo que le otorga una calidad excepcional.
Así que, aunque al principio pueda sorprenderte ver un río con “color de refresco”, no te preocupes: es parte de su magia y de la personalidad única que hace del Oulanka uno de los ríos más especiales de Finlandia.